La joyería y un mundo tecnificado

Cuando se escucha directamente de Alba y Rosa Tous la historia del icónico Oso Tous, ello resulta bastante absorbente y romántico. Posiblemente se trate del hecho de que suelen ser las palabras que más repiten cada vez que son entrevistadas o comparten algún discurso. Sin embargo, y más allá de que estas no representan ningún hastío para las mismas dentro de su narración, su relato sólo se encarga de delatar la enorme emoción y orgullo hacia tal inspiración concebida por su madre, ya que ello ha significado casi todo en la historia de la firma.

Para los Tous, está se ha convertido en una aventura que se inició de una forma casi manual, pero que ha sido un camino complejo donde la tecnología tanto informática como de equipos, ha sido la herramienta primordial para complementar el trabajo del artesano, para multiplicar la producción. Y es que, de la misma manera en como se dan los cambios de la sociedad, la innovación también se ha encargado de invadir este sector ofreciendo nuevas posibilidades dentro de todo el proceso de creación de las joyas. Y ello para la marca Tous no ha sido distinto. Una empresa que ha llegado a cumplir en el mercado un siglo, y continúa afianzándose como marca global, no es cosa sencilla contar ya con 700 tiendas en 53 países, e-commerce disponible en 14 mercados y más de 4000 profesionales alrededor del mundo, tales cifras hablan por sí solas.

Y lo más impresionante es que siguen haciéndolo con el mismo aplomo que lo vieron en un principio a manos de Salvador Tous y Rosa Oriol. En nuestros días de globalización y alta tecnología, no es pensable que una empresa que se ha extendido tanto, le de la espalda a la tecnología, es por ello que se han añadido a las técnicas tradicionales, técnicas como la microfundición, y otras menos que son menos usuales como el electroformado, que se trata de una técnica con la que se que permite realizar piezas de gran volumen sin que presenten soldaduras y que son bastante ligeras beneficiando los diseños donde priman las curvas; sin dejar a un lado la impresión 3D, que permite la realización de algunos modelos con el fin de llegar a detalles que a mano que en oportunidades resulta imposible.

Es de esperarse, que en la actualidad el proceso de creación de una joya de manera convencional en otro sector ya no tiene tiene sentido aquí, y ello es debido a que cada objeto requiere de manos artesanas que le den el último acabado; además, no todas las piezas se crean de la misma forma. Siendo esta la razón por la que cada oso pasa al menos por seis manos artesanas, desde su molde en cera, hasta que ya se encuentre creado en plata u oro, es pulido y puesto en venta.

Para los Tous, su nuevo campo de competencia se encuentra a nivel digital, pues cuando se trata de lujo, el 70% de las decisiones de compra son tomadas en la web, por lo que se encuentran convencidos de que el campo de la joyería todavía cuenta con mucho camino por recorrer, y es la razón por la que el comercio electrónico de Tous se encuentra presente en 10 países luego de haber incluido a Polonia, Rusia y Grecia, donde sus ventas online representan más del 4%.